Y, como se dice en el juego, "de oca en oca y tiro porque me toca". Me empeño en la organización de un campeonato de Voleyplaya y se decide realizarlo en la modalidad de voley 6 (por ser el primero). Más o menos, se desarrolla con normalidad hasta que llega la jornada final. Sorpresa: después del palizón de limpiar la zona de juego (llenita de piedras -puede verse en las fotos-, conchas y demás "enseres") y conseguir el escaso material, nos presentamos para desarrollar la jornada final y vemos el terreno de juego vacío. Se habían llevado todo lo que allí había. Parece ser que algún "alma bendita" había dado aviso al MOPU que allí se hacía alguna práctica ilegal (como es hacer deporte, claro). Nuestro entendimiento no nos daba para pensar que un terreno árido, vacío y sucio como aquél en la playa de la Rivera entonces, pudiera precisar de permisos y autorizaciones para su utilización en la práctica deportiva. Resultado, tuvimos que trasladar a la semana siguiente la finalización del campeonato en las instalaciones del pabellón de La Almadraba, donde nos desquitamos y desahogamos como bien entendimos: con una buena pinchitada y una señora sangría como colofón, que nos hizo felices y acordarnos de las "buenas almas" que tanto nos querían. La prueba está ahí, en la foto (cualquiera de nosotros podía haber ocupado un lugar en la misma).
Dos momentos de la competición. Pueden reconocerse algunos amig@s en ellas.
¡¡Buena limpieza ¿eh?!!



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